Con 17 - 18 años se nos plantea una de las grandes decisiones de la vida, la de elegir que queremos estudiar para dedicarnos a ello, o al menos intentarlo el resto de nuestra vida. Decisión complicada en un momento delicado, y a
menudo , muy difícil
En aquel momento elegí la Licenciatura de Publicidad y Relaciones Publicas, que básicamente estudia el comportamiento humano y las posibilidades de predicción de la conducta para contarte que te vas a sentir mejor, más guapo, más
alto, mejor persona o más atractivo comprando el producto que le empresa te ofrece.
Descubrí la psicología, participe en varias investigaciones en el departamento de psicología y me fascinó.
A la vez me parecía cruel e incluso algo perverso utilizar ese conocimiento que estaba adquiriendo para contarle a la gente que iba a ser mas feliz comprando cosas que no solo no necesita, sino que posiblemente se sienta igual o
peor después de gastarse el dinero.
Descubrí que la felicidad esta dentro de cada uno de nosotros, y la sensación de falta o de vacío que todos tenemos, la publicidad y los expertos en marketing utilizan muy bien.
Tras un accidente muy grave en el que sobreviví, tome conciencia de que no quería ni debía dedicarme a eso, o al menos no de esa manera y empecé a estudiar Psicología
Termine la carrera e hice el Máster General Sanitario, y con las cosas cada vez mas claras en cuanto a que eso, era justo lo que quería hacer, comencé a trabajar como psicóloga y a formarme en dientes técnicas a medida que mi
dedicación a la psicología y al acompañamiento de diferentes personas lo iba requiriendo.
Me formé en psicoanálisis, como corriente desde la que atiendo a pacientes y en hipnosis, y EMDR, como técnicas para abordar el trauma, y cada día encuentro algo novedoso sobre lo que leer y seguir aprendiendo de manera
autodidacta.
Actualmente atiendo pacientes en clínica privada, de lunes a viernes, y soy formadora de futuros psicólogos que hacen las practicas de Grado y de Máster en nuestro Centro, lo mejor, es que y no tengo la sensación de “tener que
venir a trabajar”.
Como decía Confucio, “Elige en lo que quieres trabajar, y no trabajaras ningún día de tu vida”…